CÓMO ES LA VOZ DEL LÍDER

Cómo es la voz del líder
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Jaime La Rosa

Director General de MAINCOM

El primer debate electoral televisado de los Estados Unidos ocurrió en 1960, cuando John F. Kennedy y Richard Nixon eran los aspirantes a la Casa Blanca. Este evento histórico se convirtió en un punto de quiebre que impulsó los estudios sobre lenguaje no verbal.

Kennedy apareció en TV con una postura erguida, un traje a su medida, mirando a la cámara en todo momento y proyectando seguridad. Por otro lado, Nixon venía de una operación a la rodilla y por momentos le costaba mantenerse erguido. Había perdido peso y el traje le quedaba algo holgado, miraba a sus interlocutores que estaban al costado, perdiendo la oportunidad de hacer contacto visual con la cámara. Rechazó el maquillaje y con el calor de las luces comenzó a sudar, generando la impresión de estar nervioso.

Como resultado y tomando en cuenta todos estos detalles, no sorprendió que los espectadores televisivos dieran como ganador a John F. Kennedy. Sin embargo, apareció un aspecto clave que no debe ser pasado por alto: las personas que escucharon el debate por radio dieron como ganador a Richard Nixon.

El buen uso de la voz es fundamental no solo para que nuestro mensaje llegue de forma adecuada a la audiencia, sino también para proyectar una imagen apropiada. De hecho, el psicólogo norteamericano Albert Mehrabian realizó una investigación sobre la transmisión de sentimientos y actitudes donde se determinó que el 38% de la eficacia de la comunicación depende del lenguaje paraverbal; es decir, de la voz. Si bien este experimento se refiere solo a la expresión de emociones, revela la importancia de conocer nuestra voz y la forma en que la utilizamos.

La voz del líder

No hay que perder de vista que la comunicación es un proceso integral donde hay que cuidar muchos aspectos. Si bien hay tipos de voces que podrían resultar más agradables, e incluso atractivas, la voz es siempre una herramienta poderosa que bien utilizada puede generar empatía con la audiencia. En los entrenamientos de portavoces que desarrollamos en Maincom brindamos orientación a los ejecutivos sobre aspectos claves, como el timbre, entonación, volumen y dicción, que pueden marcar una gran diferencia para lograr empatía con el público de interés.

Se han realizado diversos estudios sobre la voz. Los primeros de ellos revelaron que al oído humano le resulta más agradable escuchar una voz grave; mientras que las voces agudas están asociadas al nerviosismo y las más chillonas podrían incluso ser consideradas irritantes.

Más aún, las voces graves están asociadas al liderazgo y hacia una posición dominante. De hecho, una investigación realizada en la década pasada por la Escuela de Fuqua de Negocios de la Universidad de Duke y de la Escuela Rady de Gestión de San Diego, encontró que los ejecutivos con voces graves tenían un salario más alto y trabajaban en empresas más grandes. Las conclusiones se presentaron luego de analizar a 792 directores de compañías que cotizan en la bolsa de valores.

Otra investigación dirigida por Krishnan Nair de la Universidad Northwestern, realizada en el 2021, apenas hace tres años, confirmó que los directores ejecutivos que tienen voces graves reciben salarios 6% más altos.

La psicología evolutiva sugiere que una voz masculina profunda evoca la fuerza física. Tal es así que algunos políticos han trabajado su timbre para conseguir tonalidades más graves. El caso más resaltante es el de Margaret Thatcher, la icónica primera ministra británica conocida como la “Dama de Hierro”, quien gracias a un entrenamiento específico con un instructor logopeda logró bajar hasta dos tonos, brindándole a su discurso público mayor fortaleza.

El arte de escuchar

Es importante recordar que la comunicación es un proceso bidireccional. Si desarrollamos una voz con carácter, excelente dicción, dominamos los usos de la entonación y logramos un ritmo adecuado, no es suficiente para sensibilizar a nuestro interlocutor o para lograr nuestros objetivos comunicacionales.

Para lograr una comunicación eficaz y generar influencia sobre nuestro público, es imprescindible evaluar cómo están comprendiendo el mensaje. Por ello, escuchar es quizá más importante que hablar. De hecho, es casi una característica natural, pues solo podemos decir entre 130 y 150 palabras por minuto, mientras que nuestro cerebro es capaz de decodificar y comprender de 500 a 600 palabras por minuto.

Si bien este blog está dedicado específicamente a la voz, algunos aspectos del lenguaje no verbal dedicados a “cómo escuchar” se pueden encontrar en nuestra página web maincom.pe. Específicamente, en el texto: Cómo causar una buena impresión.

Elementos de la voz

Para entrenar nuestra voz, debemos reconocer los elementos que la componen y cómo podemos utilizarlos mejor. Aquí algunos consejos que te ayudarán a optimizar tu lenguaje paraverbal:

  • Volumen: debemos hablar con carácter, asegurándonos que todas las personas que están en la habitación nos pueden escuchar. Un volumen bajo puede denotar timidez, temor o sumisión. Dominar la respiración es fundamental para proyectar la voz apropiadamente.
  • Ritmo: hablar muy lento puede hacer que te etiqueten como una persona aburrida. Por otra parte, los nervios impulsan a ir de prisa y hablar muy rápido puede denotar estrés. El objetivo es encontrar una velocidad media donde todas las personas te puedan seguir. Por supuesto, en ciertos momentos de tu discurso puedes ir más rápido enfatizar una idea particular.
  • Entonación: es uno de los aspectos más importantes de la voz porque nos permite modular el tono, llevándolo arriba y abajo con intencionalidad, para resaltar ciertos mensajes claves o momentos de nuestro discurso. Hablar sin considerar cambios en la entonación es un error que puede costar la atención de la audiencia.
  • Dicción: vocalizar y hablar con claridad es fundamental en la comunicación eficaz. Si existen palabras donde tenemos problemas de dicción, es mejor identificarlas para practicarlas o incluso buscar un sinónimo que nos permita librar el riesgo.
  • Pausas: no debemos tener miedo a los silencios, sino más bien aprovecharlos para darle intencionalidad a nuestro mensaje. Es importante disfrutarlos y utilizarlos de forma intencional, impidiendo la creación inconsciente de muletillas que buscan llenar los vacíos.